
Yo veo la vida color rosa, pese a todo veo la vida color rosa.
No se trata de simpleza, sino de colorear nuestros mundos
Para no ver nublado, que interesa que tono sea? Rosa, verde y hasta gris.
La vida esta formada de colores y dolores, pero nosotros elegimos que paleta usar, yo elijo como mancharla a diferencia de los daños.
El dolor te acaricia el alma, te la comprime pero no te ahorca.
El dolor te enseña a percibir, a observar con profundidad, no te ciega. Y si no estamos aptos para pintar nuestro mal, no estamos preparados para enfrentarnos ni a nosotros mismos. Y no hay pastilla alguna que te haga olvidar aquello con lo que alguna vez te estrangulaste vos mismo.
Guardo en mi memoria dos vidas vividas, dos en una. Antes del “todo” es cuando no importa nada. La prepotencia. La arrogancia de creernos intocables, una especie inventada, el destino intangible siempre le ganó a mi soberbia superheroica e ilusoria, quedando con la imagen, triste, de una perdedora encerrada en su perdida, en un instante tan efímero como el verbo pestañar, mi burbuja se hizo añicos, sentís que tu mundo comienza a rodar, girar, parece que será perpetuo, despacio pero intranquila salí por la puerta y sin poder razonar me derrumbé, golpee mi cabeza, pero el golpe no dolió, algo mucho más profundo, porque de fondo una voz gritaba desesperada que le devuelvan algo que fue suyo, que no se lo quitaran, no todavía. Tan velozmente me levante, me senté frente al mar, con mis eternos pensamientos de mar, deseando que la paranoia termine, que el mundo se detenga, mis ojos veían un exterior difuso, impreciso, me hacia dudar. Mis oídos seguían pendientes de aquella voz asustada, el llanto de otra persona y la desesperación del diablo. Y tan impotente te hace sentir y tanto podes crecer en un instante de rebelión. De equivocación, tanto aprendes, tanto conoces, los sentimientos más frívolos de las personas saltaron a la vista, haciéndose materia, volviéndose tangibles. Todos quedamos al descubierto. Indefensos, miedosos. A partir de ese momento me persigue la sombra de este pasado que marco una etapa, un antes y un después, una verdad adornada por una mentira rota. Mis consejos son la nostalgia de lo vivido, mi dolor de mente por las noches, mis fobias a la velocidad, y el recuerdo, que puedo ver, tocar y abrazar, merodea por los pasillos, trayendo a mi alma la culpa de mi infortunio. Cargándolo en mis espaldas y tocando a mi puerta cada vez que es necesario. Muchas veces lo veo tan lejano, parece algo inverosímil, me siento la espectadora y no una de las protagonistas. Sin añoranzas de por medio pero con un cambio de página y de final.
Años después compartí y viví mucho más, el dolor impreso en caras de desorientación, alguien que no hizo más que retroceder sin avanzar, pese al “choque” más traumante de nuestras vidas, a quien, sino termino de comprender que paso, si sigue con los ojos cerrados chocándose paredones y no mira a su costado, hoy le digo: me das lástima.
Y es por eso que yo veo la vida color rosa, para sobrevivir, para ganarle al dolor, para aprender, porque un poco de color hace todo mucho más fácil.
1 comentarios:
la vida es eso que creemos que es. para vos es rosa.
te envidio y te quiero too
Publicar un comentario en la entrada