lunes, 31 de marzo de 2008

A veces tenemos esas sensaciones que ya sabemos



Fue hace un tiempo que robaron mi campera “antisocial”, que no permitía roce alguno con la gente, al tocarme con ella puesta sentías el rechazo del contacto hasta en los huesos. Yo no quise sacármela, solo me la robaron y no pude hacer más nada, además era difícil conseguir tal campera, imposible diría. Ahora que estoy al descubierto se supone que todo tiene que cambiar? Me siento desnuda sin mi campera de goma solitaria, sin mi campera azul desprecio. Alguien más la lleva puesta, alguien más tiene miedo al abandono. Pero ayer paso algo, estuve ensimismada, ya no necesite de una campera, no se si fue el viento o que, lo que construyó una ánfora transparente a mi alrededor, que separo el mundo en dos, mi mundo y el mundo de ellos. Yo ya no era parte del mundo de ellos y ellos no formaban parte del mío, para verlos tenia que prestar atención y moverme en cámara lenta, sus voces como ecos, no entendía lo que decían. Me asuste, me asuste de esa nueva sensación, de la ruptura de los universos, de los mundos paralelos, de mi propio mundo y de mis propias preguntas, no quería el acercamiento de nadie, estuve aislada por completo en mi ánfora. Las palabras se trababan, no se entendían, quizás, entonces era mejor callar y callarte- no solo hubo una ruptura de mundos, sino de una noche con un antes y un después, con una diferencia tan notable dos etapas distintas en una misma noche, si, un antes y un después, pero el punto de cambio no lo recuerdo con claridad, si recuerdo el miedo, la incertidumbre que se escondía bajo un efecto pedante y ligero de mi propio ser entregado al vuelo de la vida, entregado a la locura momentánea que nada ni nadie percibía solo mi inconsciente se burlaba de mi estado de ebriedad y no me permitía controlarlo. Y las voces se apagaron y el mundo enmudeció, la quietud insoportable de las cosas y mis lentos movimientos me asombraron sin poder quitar mis ojos de encima de vos. Inadvertida por fuera se esfumó mi noche y no te di mi número de teléfono.

4 comentarios:

Guhn dijo...

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maría dijo...

francia, humo, entre humo y la risa, dijo sabina. Francia y África. Ya te dije, dale el número de celular a quien se lo tengas que dar. Apurate. Alguien te corre en la bici de atrás. (no soy yo, sos vos la que se corre a sí misma aunque la bici esté quieta)

Dumuro dijo...

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Guhn dijo...

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