lunes, 24 de marzo de 2008

Tarde de sol


Con una música lo suficiente tranquila como para relajar el alma, me entrego a la espera de una tarde llena de carcajadas, caídas, ruedas y mates. Esas tardes en las que uno se da cuenta porque se tienen amigos, y cuanto vale la pena salir a la vida. Cuando no te importa si tu pañuelo esta en su lugar o si tu zapatilla tiene olor a pata. Y esas miradas, cómplices (la mirada que más me gusta), se vuelven tuyas y tu mirada se vuelve de otras miradas. Y en el aire hay un aroma a diversión que combina muy bien con mis medias fucsias que sobresalen de mis zapatillas. La impaciencia de lo divino me hace olvidar el reloj que marca la hora para salir a jugar. Y ya me fui a vivir..